Crédito: Elvira GAscón Ángel con flauta,1950 Óleo sobre aglomerado de cartón. Colección Guadalupe Fernández Gascón


SÍMBOLOS DE CARNE Y HUESO




En este núcleo impera una estética muy diferente a la de otras salas, emparentadas con la belleza griega, la armonía y el tono apolíneo. Aquí, la atmósfera la pone un sentimiento trágico, en algún caso, el horror y la conmoción que se desprende de advertir a los símbolos replanteados a partir de la realidad tangible, de carne y hueso.
Si el helenismo encontró en sus representaciones una verdad acorde con el devenir cultural de Occidente, las formas del catolicismo carecen de verdad; los Cristos perfectos no revelan lo escrito en la Biblia –más allá de su calidad artística—, de la que Elvira Gascón era una conocedora, ni se corresponden con la realidad étnica mexicana. Pensar a los Cristos fundados en su realidad directa es devolverles la posibilidad de significar.
Pensar en los ángeles, demonios y santos de carne y hueso es reconocerles una existencia en la realidad del mundo.